viernes

EL HUESO DE LEBOMBO

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Hace alrededor de 35.000 años, en el Paleolítico Superior, un humano desconocido talló 29 marcas en el peroné de un babuino. Se encontró en una cueva en la cordillera Lebombo, en Suazilandia, y se conoce como el «hueso de Lebombo». Se cree que es un palo de conteo, algo que registra números como una serie de muescas: |, ||, |||, etcétera. Hay 29,5 días en el mes lunar, de modo que podría ser un primitivo calendario lunar, o el registro del ciclo de menstruación de una mujer. O, es más, una colección aleatoria de cortes. Un hueso garabateado.

Es el principio de la numeración y por lo tanto, de algo que parece sencillo y no lo es. Hablemos de los NUMEROS...

https://www.bubok.es/libros/253119/EL-HUESO-DE-LEBOMBO

miércoles

NO DISPARES AL MUERTO


NO DISPARES AL MUERTO es una colección de once relatos del Viejo y Salvaje Oeste, cuando las voces callaban para dejar hablar a las pistolas.

Toda la parafernalia de los duelos, las peleas, los buenos y los malos, los bandidos y los agentes de la ley, las cantinas y los "saloons", la vida y la muerte separadas por décimas de segundo, bajo el sol abrasador del sudoeste americano...la caza sin cuartel de un hombre por otro hombre; la muerte legislada por oscuros códigos innombrables en las calles polvorientas de un poblado acosado por la soledad en medio de una inmensa pradera; la irrupción de un vaquero sediento en el enrarecido y humeante interior de una cantina; la estampida de las reses enloquecidas por el desencadenamiento de una tempestad...

Relatos adolescentes sobre una época legendaria, tan épica como improbable, pero que tuvo su impacto en el origen de la afición a la lectura en la década de los sesenta.

https://www.bubok.es/libros/252981/NO-DISPARES-AL-MUERTO

domingo

LA MALA BIBLIA


Las creencias en lo sobrenatural son casi tan antiguas como el origen del Hombre. Evolucionado de sus ancestros primates, el Homo Sapiens comenzó a creer que todo aquello que ocurría en su hostil alrededor era debido a entidades sobrenaturales que guiaban el devenir de los acontecimientos. Además, el miedo fue otro de sus primitivos sentimientos, por lo que sostener unas buenas relaciones con los “creadores” de sus vidas y sus entornos fue quizás su principal actitud ante el difícil panorama de la supervivencia.

Así, la aparición de deidades de todo tipo, ídolos, brujos, ángeles, misterios,
leyendas, entes fantásticos, encantamientos, etc.,etc. fue algo natural, un proceso de evolución de la consciencia para defenderse de los infinitos peligros que continuamente le acechaban. Nacieron entonces una serie de entidades sobrenaturales que gobernaban el mundo y a las que había que rendir un culto especial, una “adoración”, ya que de ellas dependía absolutamente todo y había que mantener una relación de sumisión extrema. Es decir, el hombre primitivo creó lo sobrenatural, no lo sobrenatural creó al hombre primitivo.

LA MALA BIBLIA